“Este es mi mandamiento: Que os améis los unos a los otros, como Yo os he amado.”
Evangelio según San Juan 15:12
Hace algunos años una embarcación naufragó en las costas del noreste de los Estados Unidos. Un grupo de pescadores se reunió para observar la manera en que la embarcación se hacía pedazos mientras era arrastrada por las olas contra unas rocas. Un bote salvavidas fue enviado para realizar el rescate. Luego de una intensa lucha con el mal tiempo, el bote regresó con toda la tripulación, excepto un hombre, que fue dejado pues ya no había espacio para él en el bote. Uno de los rescatadores decidió regresar para intentar rescatar a la persona que se había quedado. “¿Quién desea acompañarme?”, preguntó. Entonces, desde la orilla, su anciana madre le rogó que no se arriesgara, pues su padre había perecido en el mar y su hermano mayor había salido de pesca y no sabía nada de él. Su hijo menor le contestó: “Lo siento mamá, éste es mi deber.”
Todos los que estaban allí vieron cómo el hombre se alejaba de la orilla para realizar el rescate. Más tarde divisaron el bote que regresaba en medio de las turbulentas aguas. Aún a cierta distancia, preguntaron si había logrado rescatar al náufrago. Entonces el hombre contestó: “Sí, y díganle a mamá que el náufrago era mi hermano William.”
La realización de este rescate como el cumplimiento de un deber, aún a riesgo de la propia vida, me hizo pensar en la manifestación del amor según la enseñó el Maestro. Según Su enseñanza, amar no es una opción sino un mandamiento. Y como en el caso descrito arriba, cuando cumplimos nuestro deber Dios manifiesta su gracia de maneras realmente inesperadas. Desde esa perpectiva, amar es más que un legado que Jesús nos dejara. Amar es un mandamiento.
Pastor Rivera
martes 19 de mayo de 2009
Sobre Cristo Como Sacerdote
Ciertamente, en el nuevo pacto de Cristo, no existe ya tal sacerdocio como lo fue para el pueblo antiguo, el cual tenía una unción exterior, ropajes sagrados y muchas ceremonias que eran representaciones de Cristo, quien con su venida las cumplió y las abolió completamente. Pero Cristo mismo permanece como el único sacerdote para siempre y, a menos que deroguemos algo de Él, no impartimos el nombre de sacerdote a ningún ministro. Porque el Señor no designó a ningunos sacerdotes en la Iglesia del Nuevo Testamento, quienes recibieran autoridad del obispo auxiliar y pudieran ofrecer diariamente sacrificios, esto es la ‘verdadera’ carne y sangre del Señor por los vivos y por los muertos, sino ministros que pudieran enseñar y administrar los sacramentos.*
*La Segunda Confesión Helvética 5.154
*La Segunda Confesión Helvética 5.154
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En la Primera Iglesia Presbiteriana en Bayamón
El Clima De La Iglesia
I Tesalonicenses 3:12
Hay un lugar todavía en la tierra donde el aire es tan limpio y helado como pudo haberlo sido hace miles de años. Unos vientos constantes eliminan toda contaminación y gérmenes, y el clima impide el desarrollo de virus.
Eso parece que fuera el rincón más sano de la tierra, algo paradisiaco. Pero resulta que nadie quiere vivir allí, ¿por qué? Porque es demasiado frío, la temperatura allí desciende hasta 70 grados centígrados bajo cero. El Polo Sur es demasiado frío hasta para los microbios.
Algunas iglesias se parecen mucho a la atmósfera estéril de los Polos. La predicación de la Palabra es conforme a todas las normas tradicionales evangélicas, la doctrina es muy pura y sana, el estilo es muy cuidado, y el error no tiene ninguna posibilidad de desarrollarse; pero la temperatura espiritual y fraternal está por debajo de cero grados.
En esas iglesias se enseña todo lo correcto acerca del Señor, pero no hay evidencias de que tengan comunicación con el Señor. Los de afuera nunca se sienten bienvenidos y muchos de adentro se les invita muy educadamente a marcharse si disienten de algo.
Está bien que nos esforcemos en ser bien bíblicos en lo doctrinal, pero no nos olvidemos de lo que dice Pablo en I Corintios 13:1-3. La iglesia está llamada a ser pura en la doctrina, pero también a ser una comunidad sanadora, donde todos los heridos del alma y del espíritu se sientan bienvenidos.
Lecturas
domingo, 17 de mayo I Timoteo 3:14-4:5
lunes, 18 de mayo Santiago 1:1-15
martes, 19 de mayo Deuteronomio 8:11-20
miércoles, 20 de mayo Lucas 12:22-31
jueves, 21 de mayo Mateo 28:16-20
viernes, 22 de mayo Hebreos 4:14-5:6
sábado, 23 de mayo Ezequiel 3:4-17
Hay un lugar todavía en la tierra donde el aire es tan limpio y helado como pudo haberlo sido hace miles de años. Unos vientos constantes eliminan toda contaminación y gérmenes, y el clima impide el desarrollo de virus.
Eso parece que fuera el rincón más sano de la tierra, algo paradisiaco. Pero resulta que nadie quiere vivir allí, ¿por qué? Porque es demasiado frío, la temperatura allí desciende hasta 70 grados centígrados bajo cero. El Polo Sur es demasiado frío hasta para los microbios.
Algunas iglesias se parecen mucho a la atmósfera estéril de los Polos. La predicación de la Palabra es conforme a todas las normas tradicionales evangélicas, la doctrina es muy pura y sana, el estilo es muy cuidado, y el error no tiene ninguna posibilidad de desarrollarse; pero la temperatura espiritual y fraternal está por debajo de cero grados.
En esas iglesias se enseña todo lo correcto acerca del Señor, pero no hay evidencias de que tengan comunicación con el Señor. Los de afuera nunca se sienten bienvenidos y muchos de adentro se les invita muy educadamente a marcharse si disienten de algo.
Está bien que nos esforcemos en ser bien bíblicos en lo doctrinal, pero no nos olvidemos de lo que dice Pablo en I Corintios 13:1-3. La iglesia está llamada a ser pura en la doctrina, pero también a ser una comunidad sanadora, donde todos los heridos del alma y del espíritu se sientan bienvenidos.
Lecturas
domingo, 17 de mayo I Timoteo 3:14-4:5
lunes, 18 de mayo Santiago 1:1-15
martes, 19 de mayo Deuteronomio 8:11-20
miércoles, 20 de mayo Lucas 12:22-31
jueves, 21 de mayo Mateo 28:16-20
viernes, 22 de mayo Hebreos 4:14-5:6
sábado, 23 de mayo Ezequiel 3:4-17
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En la Primera Iglesia Presbiteriana en Bayamón
¡Levántate Como Una Madre!
“Los pueblos de Israel quedaron abandonados, hasta que Débora surgió como una madre para Israel.”
Libro de los Jueces 5:7
Hace algún tiempo llegó a mis manos una copia de una carta que una persona escribió con respecto a su mamá. La persona describía en la carta a quien ella consideraba que era la madre más mala del mundo. Esa madre privaba a sus hijos de muchas cosas. No les permitía ingerir todo lo que los demás niños comían. Les exigía mantener su cuarto limpio, recoger los objetos que dejaban mal colocados, asearse todos los días y hasta pedir permiso y disculpas, cuando era necesario. Insistía en saber dónde estaban sus hijos en todo momento, les imponía horas de salida y de llegada, y tenía que conocer con quiénes estaban sus hijos.
Cuando llegaba la etapa de la adolescencia, insistía en que los estudios tenían absoluta prioridad sobre las amistades y posibles pretendientes. Controlaba el tiempo de las llamadas telefónica y debía saber con quién se hablaba. Les permitía asistir sólo a algunas actividades. Les enseñó a tener respeto por los maestros y por todas las personas en general. Como si fuera poco, les obligaba a asumir responsabilidad por sus actos y a ser honrados y puntuales. Pero sobre todas las cosas, les enseñó el amor de Dios y la importancia de congregarse. Esa persona terminó su carta dándole gracias a Dios por haberle dado la madre más mala del mundo, y pidiéndole que algún día sus hijos también pudieran decir lo mismo de ella.
Mujeres como ésta y como Débora se levantaron en nombre de Dios. Y muchas más como ella necesita urgentemente nuestra sociedad. ¡Levántate tú también!
Pastor Rivera
Libro de los Jueces 5:7
Hace algún tiempo llegó a mis manos una copia de una carta que una persona escribió con respecto a su mamá. La persona describía en la carta a quien ella consideraba que era la madre más mala del mundo. Esa madre privaba a sus hijos de muchas cosas. No les permitía ingerir todo lo que los demás niños comían. Les exigía mantener su cuarto limpio, recoger los objetos que dejaban mal colocados, asearse todos los días y hasta pedir permiso y disculpas, cuando era necesario. Insistía en saber dónde estaban sus hijos en todo momento, les imponía horas de salida y de llegada, y tenía que conocer con quiénes estaban sus hijos.
Cuando llegaba la etapa de la adolescencia, insistía en que los estudios tenían absoluta prioridad sobre las amistades y posibles pretendientes. Controlaba el tiempo de las llamadas telefónica y debía saber con quién se hablaba. Les permitía asistir sólo a algunas actividades. Les enseñó a tener respeto por los maestros y por todas las personas en general. Como si fuera poco, les obligaba a asumir responsabilidad por sus actos y a ser honrados y puntuales. Pero sobre todas las cosas, les enseñó el amor de Dios y la importancia de congregarse. Esa persona terminó su carta dándole gracias a Dios por haberle dado la madre más mala del mundo, y pidiéndole que algún día sus hijos también pudieran decir lo mismo de ella.
Mujeres como ésta y como Débora se levantaron en nombre de Dios. Y muchas más como ella necesita urgentemente nuestra sociedad. ¡Levántate tú también!
Pastor Rivera
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Sobre El Quinto Mandamiento
P. 104 ¿Qué exige Dios en el quinto mandamiento?
R. Que yo manifieste honor, amor y fidelidad a mi padre y a mi madre y a todos quienes tengan autoridad sobre mí; que yo me someta con respetuosa obediencia a toda su diligente instrucción y disciplina; y que tolere pacientemente sus fracasos, puesto que es la voluntad de Dios gobernarnos por su mano.*
*El Catecismo de Heidelberg P.104
R. Que yo manifieste honor, amor y fidelidad a mi padre y a mi madre y a todos quienes tengan autoridad sobre mí; que yo me someta con respetuosa obediencia a toda su diligente instrucción y disciplina; y que tolere pacientemente sus fracasos, puesto que es la voluntad de Dios gobernarnos por su mano.*
*El Catecismo de Heidelberg P.104
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El Sacrificio De Una Madre
Autor Desconocido
Una vez una madre inglesa iba por las colinas de Gales del Sur llevando a su hijito. Nunca llegó a su destino porque le cogió una tempestad de nieve. Perdió el camino. Los que salieron en busca de ellos, encontraron a la madre casi sin ropa. Cuando levantaron el cuerpo, hallaron debajo de ella el cuerpo del hijo. La madre se había quitado su ropa para envolver al niñito, y para protegerlo mejor, se acostó sobre él. El niño era David Lloyd George, el hombre que llegó a ser el primer ministro de Inglaterra durante la Primera Guerra Mundial. Fue uno de los estadistas ingleses de más importancia y contribuyó mucho al bien de la humanidad. Él siempre se acordaba de que el sacrificio de su madre le había salvado la vida, y de que se había salvado para hacer algo especial en este mundo.
La salvación nuestra resultó del sacrificio de uno que nos amó y dio su vida por nosotros, para que nosotros ahora pudiésemos ser verdaderamente útiles en su santa causa. Lo menos que podemos hacer es vivir una vida de servicio que glorifique el nombre de Dios.
Lecturas
domingo, 10 de mayo I Juan 4:7-21
lunes, 11 de mayo Jeremías 32:1-15
martes, 12 de mayo Romanos 12:1-21
miércoles, 13 de mayo Salmo 99
jueves, 14 de mayo Lucas 8:26-39
viernes, 15 de mayo Deuteronomio 31:30-32:14
sábado, 16 de mayo Romanos 15:1-13
Una vez una madre inglesa iba por las colinas de Gales del Sur llevando a su hijito. Nunca llegó a su destino porque le cogió una tempestad de nieve. Perdió el camino. Los que salieron en busca de ellos, encontraron a la madre casi sin ropa. Cuando levantaron el cuerpo, hallaron debajo de ella el cuerpo del hijo. La madre se había quitado su ropa para envolver al niñito, y para protegerlo mejor, se acostó sobre él. El niño era David Lloyd George, el hombre que llegó a ser el primer ministro de Inglaterra durante la Primera Guerra Mundial. Fue uno de los estadistas ingleses de más importancia y contribuyó mucho al bien de la humanidad. Él siempre se acordaba de que el sacrificio de su madre le había salvado la vida, y de que se había salvado para hacer algo especial en este mundo.
La salvación nuestra resultó del sacrificio de uno que nos amó y dio su vida por nosotros, para que nosotros ahora pudiésemos ser verdaderamente útiles en su santa causa. Lo menos que podemos hacer es vivir una vida de servicio que glorifique el nombre de Dios.
Lecturas
domingo, 10 de mayo I Juan 4:7-21
lunes, 11 de mayo Jeremías 32:1-15
martes, 12 de mayo Romanos 12:1-21
miércoles, 13 de mayo Salmo 99
jueves, 14 de mayo Lucas 8:26-39
viernes, 15 de mayo Deuteronomio 31:30-32:14
sábado, 16 de mayo Romanos 15:1-13
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martes 5 de mayo de 2009
Nos Conoce
“Yo soy el Buen Pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.”
Evangelio según San Juan 10:14
Una maestra de escuela dominical le leyó a su clase de principiantes el texto del evangelio según San Mateo, que dice: “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí…” Luego les pidió que definieran lo que es un yugo. Uno de los niños contestó que el yugo es algo que se coloca en el pescuezo de los animales para que se puedan ayudar unos a otros. Entonces, la maestra preguntó: “¿Cuál es el yugo que Jesús pone sobre nosotros?” A esto, una niñita que estaba muy tranquila levantó la mano y contestó: “Es Dios que nos echa el brazo encima.”
En cierta ocasión Jesús conversaba con sus discípulos, tras la curación del ciego de nacimiento que había sido sometido a todo un deshumanizante proceso de maltrato y eventual expulsión de la sinagoga por parte de las autoridades. En dicha conversación el Maestro procuraba demostrarle a sus seguidores que, a diferencia del trato recibido por este hombre, Él había venido a traer la dimensión correcta sobre el trato de Dios con su pueblo. En lugar del maltrato provocado por una relación de interés en preservar el control y el dominio, Jesús vino a establecer una relación de intimidad y entrega tales que se llamó a Sí mismo: El Buen Pastor.
Ese Buen Pastor demostró su bondad a través de la entrega voluntaria de su vida. Hoy nos parece que, en medio de un mundo en el que dominan las relaciones deshumanizantes, necesitamos desesperadamente recordar que Jesús es el Buen Pastor. Ese Buen Pastor nos conoce, camina a nuestro lado y está con nosotros siempre. Su presencia significa que Dios nos echa el brazo encima.
Evangelio según San Juan 10:14
Una maestra de escuela dominical le leyó a su clase de principiantes el texto del evangelio según San Mateo, que dice: “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí…” Luego les pidió que definieran lo que es un yugo. Uno de los niños contestó que el yugo es algo que se coloca en el pescuezo de los animales para que se puedan ayudar unos a otros. Entonces, la maestra preguntó: “¿Cuál es el yugo que Jesús pone sobre nosotros?” A esto, una niñita que estaba muy tranquila levantó la mano y contestó: “Es Dios que nos echa el brazo encima.”
En cierta ocasión Jesús conversaba con sus discípulos, tras la curación del ciego de nacimiento que había sido sometido a todo un deshumanizante proceso de maltrato y eventual expulsión de la sinagoga por parte de las autoridades. En dicha conversación el Maestro procuraba demostrarle a sus seguidores que, a diferencia del trato recibido por este hombre, Él había venido a traer la dimensión correcta sobre el trato de Dios con su pueblo. En lugar del maltrato provocado por una relación de interés en preservar el control y el dominio, Jesús vino a establecer una relación de intimidad y entrega tales que se llamó a Sí mismo: El Buen Pastor.
Ese Buen Pastor demostró su bondad a través de la entrega voluntaria de su vida. Hoy nos parece que, en medio de un mundo en el que dominan las relaciones deshumanizantes, necesitamos desesperadamente recordar que Jesús es el Buen Pastor. Ese Buen Pastor nos conoce, camina a nuestro lado y está con nosotros siempre. Su presencia significa que Dios nos echa el brazo encima.
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En la Primera Iglesia Presbiteriana en Bayamón
Cristo, El Unico Pastor De La Iglesia
Por eso enseñamos que Cristo es el único Señor y permanece como el único Pastor Universal y es el único Sumo Pontífice ante Dios el Padre. Y que en la Iglesia Él mismo desempeña todos los deberes de un obispo o pastor hasta el fin del mundo; y por lo tanto, no tiene necesidad de ser sustituido por ningún vicario como si Él estuviera ausente, porque Cristo está presente con su Iglesia y es su Cabeza vivificante.
* La Segunda Confesión Helvética 5.131
* La Segunda Confesión Helvética 5.131
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En la Primera Iglesia Presbiteriana en Bayamón
El Pastor
Lucille Lavender
La palabra “pastor” como líder en la Congregación se usa poco en la Biblia, sólo ocho veces en el antiguo Testamento (todas en el libro de Jeremías) y cuatro veces en el Nuevo. Los significados son los mismos en griego y en hebreo: “atender un rebaño, dirigir, asociarse como un amigo, acompañar, como el pastor de ovejas.”
El líder espiritual debe ser solamente el que atiende el rebaño. Jesús se refirió a sí mismo como el Buen Pastor.
En Jeremías 3:15 la palabra se usa en un sentido metafórico. Después de que los reinos del norte y del sur se dividieran, Dios habló por medio de Jeremías, decepcionado y airado ante la conducta del que antes fuera un gran pueblo. Ruega a los hijos de Israel, que han sido menos fieles que Judá, que vuelvan a él: “Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.” Es obvio que no se dirige a ovejas de cuatro patas, sino a un pueblo quebrantado, cuyos sacerdotes corruptos y sacrificios de sangre habían perdido su valor. Necesitaban “pastores según mi corazón”, llenos de compasión.
El pastor de ovejas tiene habilidades especiales: guiar, no aguijonear; advertir, no empujar; hacer que las ovejas avancen juntas, no separarlas, hasta llegar a los abundantes pastos. Dejarles descansar en el verde prado cuando están cansadas; beber de aguas mansas, no de las turbulentas. ¡Pero son las ovejas, no los pastores, las que producen corderitos! Nuestros pastores guían a las ovejas (creyentes) para que produzcan corderos nuevos para la manada.
Lecturas
domingo, 3 de mayo Hechos 4:5-12
lunes, 4 de mayo Jeremías 30:1-9
martes, 5 de mayo Colosenses 1:15-23
miércoles, 6 de mayo Lucas 6:27-38
jueves, 7 de mayo Salmo 147:12-20
viernes, 8 de mayo Jeremías 31:15-22
sábado, 9 de mayo Colosenses 3:12-17
La palabra “pastor” como líder en la Congregación se usa poco en la Biblia, sólo ocho veces en el antiguo Testamento (todas en el libro de Jeremías) y cuatro veces en el Nuevo. Los significados son los mismos en griego y en hebreo: “atender un rebaño, dirigir, asociarse como un amigo, acompañar, como el pastor de ovejas.”
El líder espiritual debe ser solamente el que atiende el rebaño. Jesús se refirió a sí mismo como el Buen Pastor.
En Jeremías 3:15 la palabra se usa en un sentido metafórico. Después de que los reinos del norte y del sur se dividieran, Dios habló por medio de Jeremías, decepcionado y airado ante la conducta del que antes fuera un gran pueblo. Ruega a los hijos de Israel, que han sido menos fieles que Judá, que vuelvan a él: “Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.” Es obvio que no se dirige a ovejas de cuatro patas, sino a un pueblo quebrantado, cuyos sacerdotes corruptos y sacrificios de sangre habían perdido su valor. Necesitaban “pastores según mi corazón”, llenos de compasión.
El pastor de ovejas tiene habilidades especiales: guiar, no aguijonear; advertir, no empujar; hacer que las ovejas avancen juntas, no separarlas, hasta llegar a los abundantes pastos. Dejarles descansar en el verde prado cuando están cansadas; beber de aguas mansas, no de las turbulentas. ¡Pero son las ovejas, no los pastores, las que producen corderitos! Nuestros pastores guían a las ovejas (creyentes) para que produzcan corderos nuevos para la manada.
Lecturas
domingo, 3 de mayo Hechos 4:5-12
lunes, 4 de mayo Jeremías 30:1-9
martes, 5 de mayo Colosenses 1:15-23
miércoles, 6 de mayo Lucas 6:27-38
jueves, 7 de mayo Salmo 147:12-20
viernes, 8 de mayo Jeremías 31:15-22
sábado, 9 de mayo Colosenses 3:12-17
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En la Primera Iglesia Presbiteriana en Bayamón
Pero...
“Mataron ustedes al Autor de la vida, pero Dios lo levantó de entre los muertos, y de eso nosotros somos testigos.”
Hechos de los Apóstoles 3:15
Siendo un niño, recuerdo haber visto a uno de estos artistas, expertos en hacer dibujos, aceptar el reto de “componer” cualquier trazo y convertirlo en un hermoso dibujo. Aparecía un niño que hacía muchas líneas disparatadas en una gran hoja de papel, y luego el artista hacía sobre ellas una obra realmente sorprendente. Recuerdo que siempre disfrutaba grandemente observar con detenimiento cómo el artista demostraba su capacidad y su ingenio.
De igual forma, me impacta ver la manera en que la mano de Dios transforma nuestros desatinos y los convierte en obras maravillosas. El segundo sermón del apóstol Pedro, narrado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, presenta a este hombre de Dios respondiendo al asombro del pueblo ante el milagro de la sanidad de un cojo de nacimiento. De una manera natural, Pedro atribuye el milagro al poder divino. Pero utiliza la ocasión para testificar a cerca de la maravillosa obra de Dios, convirtiendo la maldad del pueblo hacia la persona de Jesús en la bondad de Dios hacia aquél cojo y hacia toda aquella persona que cree en Él.
En varias traducciones del versículo 15 del capítulo 3 de los Hechos, aparece un pero para destacar la manera en la que Dios corrige el mal obrar de los seres humanos. Las Sagradas Escrituras presentan consistentemente a Dios haciendo lo mismo. Los seres humanos escribimos una historia salpicada de errores y culpas, pero Dios invierte las elecciones equivocadas y las empresas desdichadas de sus criaturas. El pero subraya el revés de la historia, o sea el derecho.
Pastor Rivera
Hechos de los Apóstoles 3:15
Siendo un niño, recuerdo haber visto a uno de estos artistas, expertos en hacer dibujos, aceptar el reto de “componer” cualquier trazo y convertirlo en un hermoso dibujo. Aparecía un niño que hacía muchas líneas disparatadas en una gran hoja de papel, y luego el artista hacía sobre ellas una obra realmente sorprendente. Recuerdo que siempre disfrutaba grandemente observar con detenimiento cómo el artista demostraba su capacidad y su ingenio.
De igual forma, me impacta ver la manera en que la mano de Dios transforma nuestros desatinos y los convierte en obras maravillosas. El segundo sermón del apóstol Pedro, narrado en el libro de los Hechos de los Apóstoles, presenta a este hombre de Dios respondiendo al asombro del pueblo ante el milagro de la sanidad de un cojo de nacimiento. De una manera natural, Pedro atribuye el milagro al poder divino. Pero utiliza la ocasión para testificar a cerca de la maravillosa obra de Dios, convirtiendo la maldad del pueblo hacia la persona de Jesús en la bondad de Dios hacia aquél cojo y hacia toda aquella persona que cree en Él.
En varias traducciones del versículo 15 del capítulo 3 de los Hechos, aparece un pero para destacar la manera en la que Dios corrige el mal obrar de los seres humanos. Las Sagradas Escrituras presentan consistentemente a Dios haciendo lo mismo. Los seres humanos escribimos una historia salpicada de errores y culpas, pero Dios invierte las elecciones equivocadas y las empresas desdichadas de sus criaturas. El pero subraya el revés de la historia, o sea el derecho.
Pastor Rivera
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En la Primera Iglesia Presbiteriana en Bayamón
Que Hacer Ante La Adversidad
“Por el contrario, si alguna adversidad nos aconteciere, al momento levantaremos nuestro corazón a Dios, único capaz de hacernos tener paciencia y tranquilidad. Si José se hubiera detenido a considerar la deslealtad de sus hermanos, nunca hubiera conservado en su corazón sentimientos fraternos hacia ellos. Mas como levantó su corazón a Dios, olvidándose de la injuria se inclinó a la mansedumbre y clemencia, de suerte que él mismo consuela a sus hermanos y les dice: ‘No me enviasteis acá vosotros, sino Dios me envió delante de vosotros… para daros la vida. Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien’.”
* Institución de la Religión Cristiana I-XVII.8
* Institución de la Religión Cristiana I-XVII.8
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El Mejor Guía
Un misionero que trabajaba entre los turcos mahometanos, queriendo que estos comprendieran el valor de la resurrección de Cristo, les dijo:
- Supongo que estoy viajando y llego a un lugar donde el camino se divide en dos direcciones. Necesito un guía que me indique cuál camino debo escoger, y veo a dos hombres cerca de aquel lugar, el uno vivo y el otro muerto. ¿A cuál de los dos acudiré para que me ayude?
- Al hombre vivo, respondieron todos.
Pues bien: ¿Por qué preguntar a Mahoma, que está muerto, el camino de la vida y no a Jesucristo, quien resucitó de los muertos y está vivo, dispuesto a salvar eternamente a los que por Él se allegan a Dios?
Lecturas
domingo, 26 de abril Marcos 7:5-15
lunes, 27 de abril Mateo 6:25-34
martes, 28 de abril I Pedro 5:1-11
miércoles, 29 de abril Job 1:13-22
jueves, 30 de abril Deuteronomio 31:1-8
viernes, 1ro de mayo Salmo 96
sábado, 2 de mayo Lucas 5:27-39
- Supongo que estoy viajando y llego a un lugar donde el camino se divide en dos direcciones. Necesito un guía que me indique cuál camino debo escoger, y veo a dos hombres cerca de aquel lugar, el uno vivo y el otro muerto. ¿A cuál de los dos acudiré para que me ayude?
- Al hombre vivo, respondieron todos.
Pues bien: ¿Por qué preguntar a Mahoma, que está muerto, el camino de la vida y no a Jesucristo, quien resucitó de los muertos y está vivo, dispuesto a salvar eternamente a los que por Él se allegan a Dios?
Lecturas
domingo, 26 de abril Marcos 7:5-15
lunes, 27 de abril Mateo 6:25-34
martes, 28 de abril I Pedro 5:1-11
miércoles, 29 de abril Job 1:13-22
jueves, 30 de abril Deuteronomio 31:1-8
viernes, 1ro de mayo Salmo 96
sábado, 2 de mayo Lucas 5:27-39
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