“… vino Jesús, y puesto en medio les dijo: Paz a vosotros.”
Evangelio según San Juan 20:19
Un músico que tocaba el contrabajo en la Orquesta Filarmónica de Ciudad de México contó que los mejores instrumentos están hechos de aquella madera a la que se ha dejado envejecer de manera natural para que elimine la humedad. Decía que hay que dejar que la madera envejezca por unos 80 años, y luego tocar el instrumento por otros 80 años antes de que éste alcance su mejor sonido. Según Luis Antonio Rojas, un artesano debe usar madera cortada y envejecida por otra persona, y en su vida jamás verá a alguno de sus instrumentos llegar a su máximo potencial.
Muchas cosas importantes en la vida son asuntos para la próxima generación. Asuntos tales como: la enseñanza, la capacitación y la educación de los hijos se encuentran entre éstas. Muchas cosas realmente valiosas requieren de grandes esfuerzos para que finalmente rindan sus mejores frutos. Algo similar sucedió con algunos de los “frutos” que Jesús nos dejó tras su angustiosa muerte y su gloriosa resurrección.
Según el relato de la primera aparición de Jesús a sus seguidores en la noche de su resurrección, y que se encuentra en el evangelio según San Juan, allí se presenta lo que podríamos denominar como: El Legado del Resucitado. Se trata del cumplimiento de tres promesas que el Señor le había hecho a sus seguidores antes de su muerte. Jesús había prometido darles su paz, su gozo y la presencia única del Espíritu Santo. Y, precisamente, aquella noche les dejó la paz prometida, el gozo anhelado y la indispensable presencia del Espíritu Santo. Por la bendita gracia de Dios, ese mismo legado es para todos los creyentes en el Cristo resucitado.
Pastor Rivera
lunes 20 de abril de 2009
Sobre La Resurrección De Nuestro Señor
“P.¿Qué beneficio recibimos de la resurrección de Cristo?
R. Primero, por su resurrección Él ha vencido la muerte para que podamos compartir de la justicia que Él ha obtenido para nosotros por medio de su muerte. Segundo, nosotros también, ahora somos levantados por su poder a novedad de vida. Tercero, la resurrección de Cristo es una prenda segura de nuestra bendita resurrección.”
* El Catecismo de Heidelberg P.45
R. Primero, por su resurrección Él ha vencido la muerte para que podamos compartir de la justicia que Él ha obtenido para nosotros por medio de su muerte. Segundo, nosotros también, ahora somos levantados por su poder a novedad de vida. Tercero, la resurrección de Cristo es una prenda segura de nuestra bendita resurrección.”
* El Catecismo de Heidelberg P.45
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En la Primera Iglesia Presbiteriana en Bayamón
La Mañana De La Resurrección
Una niña ciega de nacimiento recibió la vista después de una afortunada operación. Cuando le fue permitido salir fuera, al aire libre, lo que particularmente le interesó fue el sol. Pero cuando el sol se puso y las tinieblas cubrieron la tierra, llenáronse de lágrimas sus ojos; pensaba que se había quedado de nuevo sin luz. La mañana siguiente le trajo de nuevo la sonrisa y el gozo cuando vio el nuevo sol. Tenemos aquí una ilustración del gozo que el Señor resucitado trajo a los atribulados discípulos.
Lecturas
domingo, 19 de abril Lucas 16:19-31
lunes, 20 de abril 3 Juan
martes, 21 de abril Mateo 8:23-27
miércoles, 22 de abril Génesis 17:15-22
jueves, 23 de abril Mateo 15:1-9
viernes, 24 de abril Salmo 107:1-16
sábado, 25 de abril Romanos 8:31-39
Lecturas
domingo, 19 de abril Lucas 16:19-31
lunes, 20 de abril 3 Juan
martes, 21 de abril Mateo 8:23-27
miércoles, 22 de abril Génesis 17:15-22
jueves, 23 de abril Mateo 15:1-9
viernes, 24 de abril Salmo 107:1-16
sábado, 25 de abril Romanos 8:31-39
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En la Primera Iglesia Presbiteriana en Bayamón
martes 14 de abril de 2009
La Historia Inconclusa
“Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que Él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo.”
Evangelio según San Marcos 16:7
Pienso que a todos nos gustan los finales felices. Ya sea en cuentos, novelas, películas u otras historias, generalmente esperamos que éstas terminen felizmente. Pienso, también, que en algunos casos estaríamos dispuestos a aceptar un final que no satisfaga todas nuestras expectativas; pero que sí conforme una conclusión a la historia. Pero, ¿qué tal si nos narran una historia que nos deja en suspenso? ¿Qué tal si oyéramos una historia que parece no tener final? Creo que a la mayor parte de nosotros, habituados a las historias con finales felices, nos dejaría plenamente insatisfechos.
Pues algo así parece haber sucedido con la historia de la resurrección más antigua que aparece en los evangelios: la historia narrada por San Marcos. Según la mayor parte de los expertos, la copia más antigua de este evangelio termina en el versículo 8 del capítulo 16. Es decir, que en esta historia no se contemplan ninguna de las apariciones del Cristo resucitado. Y, ¿se imaginan ustedes qué impacto pudo haber tenido en los primeros lectores del evangelio, tener en sus manos una historia así?
Asumiendo que esto fuera así, ¿qué sentido tendría esta historia inconclusa? Veamos. Pienso que, aun inconclusa, la historia tiene muchísimo sentido. Las mujeres representan muy bien al ser humano que viene a Dios buscando llenar sus tristes expectativas mortales. El miedo es la reacción normal del que escucha un testimonio ajeno. La orden de encontrarse con Jesús representa la necesidad de un encuentro personal con el resucitado. La historia inconclusa deja la puerta abierta para que cada creyente encuentre su propia conclusión.
Pastor Rivera
Evangelio según San Marcos 16:7
Pienso que a todos nos gustan los finales felices. Ya sea en cuentos, novelas, películas u otras historias, generalmente esperamos que éstas terminen felizmente. Pienso, también, que en algunos casos estaríamos dispuestos a aceptar un final que no satisfaga todas nuestras expectativas; pero que sí conforme una conclusión a la historia. Pero, ¿qué tal si nos narran una historia que nos deja en suspenso? ¿Qué tal si oyéramos una historia que parece no tener final? Creo que a la mayor parte de nosotros, habituados a las historias con finales felices, nos dejaría plenamente insatisfechos.
Pues algo así parece haber sucedido con la historia de la resurrección más antigua que aparece en los evangelios: la historia narrada por San Marcos. Según la mayor parte de los expertos, la copia más antigua de este evangelio termina en el versículo 8 del capítulo 16. Es decir, que en esta historia no se contemplan ninguna de las apariciones del Cristo resucitado. Y, ¿se imaginan ustedes qué impacto pudo haber tenido en los primeros lectores del evangelio, tener en sus manos una historia así?
Asumiendo que esto fuera así, ¿qué sentido tendría esta historia inconclusa? Veamos. Pienso que, aun inconclusa, la historia tiene muchísimo sentido. Las mujeres representan muy bien al ser humano que viene a Dios buscando llenar sus tristes expectativas mortales. El miedo es la reacción normal del que escucha un testimonio ajeno. La orden de encontrarse con Jesús representa la necesidad de un encuentro personal con el resucitado. La historia inconclusa deja la puerta abierta para que cada creyente encuentre su propia conclusión.
Pastor Rivera
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En la Primera Iglesia Presbiteriana en Bayamón
Sobre El Domingo De Resurrección
“El Domingo de Resurrección es la más antigua de las celebraciones cristianas. De hecho, durante los primeros años de vida de la iglesia, cada domingo era día de resurrección. Es por ello que los cristianos se reunían el primer día de la semana, y denominaron el domingo como el día del Señor.
La razón por la que el domingo era tan importante es que el centro de la fe cristiana es precisamente la resurrección del Señor. La resurrección es mucho más que la prueba de que Dios estaba de parte de Jesús, o la prueba de que hay resurrección de los muertos, o aun la prueba de que Jesús era el Hijo de Dios. Es todo eso; pero es mucho más. Es la victoria de Jesucristo sobre los poderes del pecado, del mal y de la muerte. Y es la victoria que nosotros también podemos disfrutar ya. En la resurrección de Jesús tuvo lugar un acontecimiento de dimensiones cósmicas. La celebración de ese acontecimiento es lo que da sentido a este domingo y a todos los días del año.”
La razón por la que el domingo era tan importante es que el centro de la fe cristiana es precisamente la resurrección del Señor. La resurrección es mucho más que la prueba de que Dios estaba de parte de Jesús, o la prueba de que hay resurrección de los muertos, o aun la prueba de que Jesús era el Hijo de Dios. Es todo eso; pero es mucho más. Es la victoria de Jesucristo sobre los poderes del pecado, del mal y de la muerte. Y es la victoria que nosotros también podemos disfrutar ya. En la resurrección de Jesús tuvo lugar un acontecimiento de dimensiones cósmicas. La celebración de ese acontecimiento es lo que da sentido a este domingo y a todos los días del año.”
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En la Primera Iglesia Presbiteriana en Bayamón
El Grandioso Evento De La Resurrección
Roberto Peón Oliva
Hace unos años, cuando el primer ser humano puso sus plantas sobre la luna, el entonces presidente Richard Nixon de los Estados Unidos, lleno de gran emoción declaró: “Aquel evento era el hecho más grandioso de la historia humana…”, a lo cual respondió el eminente líder y evangelista cristiano Billy Graham: “Con todo el respeto que el señor Presidente se merecía, no estaba yo de acuerdo con esa declaración, ya que el evento más grande de la historia había sido y continuaba siendo la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos.”
¡La iglesia de Dios puede decir un AMÉN bien grande! Pues no hay otro suceso que sea de más trascendencia y repercusión en la humanidad que la victoria de Jesús sobre la muerte y el pecado.
Lecturas
domingo, 12 de abril Romanos 5:12-21
lunes, 13 de abril Juan 7:33-39
martes, 14 de abril Génesis 8:1-17
miércoles, 15 de abril Juan 3:22-26
jueves, 16 de abril Corintios 3:1-17
viernes, 17 de abril I Juan 4:7-12
sábado, 18 de abril Filipenses 3:7-16
Hace unos años, cuando el primer ser humano puso sus plantas sobre la luna, el entonces presidente Richard Nixon de los Estados Unidos, lleno de gran emoción declaró: “Aquel evento era el hecho más grandioso de la historia humana…”, a lo cual respondió el eminente líder y evangelista cristiano Billy Graham: “Con todo el respeto que el señor Presidente se merecía, no estaba yo de acuerdo con esa declaración, ya que el evento más grande de la historia había sido y continuaba siendo la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos.”
¡La iglesia de Dios puede decir un AMÉN bien grande! Pues no hay otro suceso que sea de más trascendencia y repercusión en la humanidad que la victoria de Jesús sobre la muerte y el pecado.
Lecturas
domingo, 12 de abril Romanos 5:12-21
lunes, 13 de abril Juan 7:33-39
martes, 14 de abril Génesis 8:1-17
miércoles, 15 de abril Juan 3:22-26
jueves, 16 de abril Corintios 3:1-17
viernes, 17 de abril I Juan 4:7-12
sábado, 18 de abril Filipenses 3:7-16
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martes 7 de abril de 2009
Los Ingredientes De La Procesión
“¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las Alturas!”
Evangelio según San Marcos 11:9,10
Hace como unos quince años, escuché a un pastor de una iglesia hermana en Miami compartir una reflexión sobre lo que él consideraba que era uno de nuestros errores más comunes. Decía este pastor, que uno de los errores que con más frecuencia cometemos los latinoamericanos es no querer seguir instrucciones.
Para demostrarlo, relató la historia de un hombre que probó un bizcocho de chocolate riquísimo. Enseguida pidió la receta y fue a su casa a preparar el deseado postre. Allí, cuando no encontraba la totalidad de los ingredientes de la receta, los sustituía por alguna otra cosa parecida. Por ejemplo, sustituyó chocolate por café, yemas de huevo por melocotones y azúcar por sal. Finalmente, como estaba tan ansioso por comerse el postre, en lugar de colocarlo al horno 45 minutos a 350 grados, lo puso 30 minutos a 450 grados. El resultado fue que finalmente el hombre obtuvo cualquier cosa, menos un bizcocho de chocolate, por no seguir instrucciones y cambiar los ingredientes.
Esta reflexión vino a mi memoria mientras examinaba el relato de Marcos sobre la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. La razón para ello es que el texto parece sugerir que Jesús planificó los detalles de aquél histórico evento. Tomemos por ejemplo, las instrucciones que dio a dos de sus discípulos con relación al pollino que tomaría prestado, la ocasión que seleccionó para hacer su última entrada (la fiesta de la Pascua), su consentimiento para ser aclamado (cuando antes mandaba a callar a la gente), etc. Todo ello, nos hace pensar sobre la intencionalidad divina con respecto a cada ingrediente de aquella singular procesión. Les invito, pues, a fijarse en ellos y a aprender las lecciones que Dios tiene que darnos a cada uno de nosotros.
Pastor Rivera
Evangelio según San Marcos 11:9,10
Hace como unos quince años, escuché a un pastor de una iglesia hermana en Miami compartir una reflexión sobre lo que él consideraba que era uno de nuestros errores más comunes. Decía este pastor, que uno de los errores que con más frecuencia cometemos los latinoamericanos es no querer seguir instrucciones.
Para demostrarlo, relató la historia de un hombre que probó un bizcocho de chocolate riquísimo. Enseguida pidió la receta y fue a su casa a preparar el deseado postre. Allí, cuando no encontraba la totalidad de los ingredientes de la receta, los sustituía por alguna otra cosa parecida. Por ejemplo, sustituyó chocolate por café, yemas de huevo por melocotones y azúcar por sal. Finalmente, como estaba tan ansioso por comerse el postre, en lugar de colocarlo al horno 45 minutos a 350 grados, lo puso 30 minutos a 450 grados. El resultado fue que finalmente el hombre obtuvo cualquier cosa, menos un bizcocho de chocolate, por no seguir instrucciones y cambiar los ingredientes.
Esta reflexión vino a mi memoria mientras examinaba el relato de Marcos sobre la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. La razón para ello es que el texto parece sugerir que Jesús planificó los detalles de aquél histórico evento. Tomemos por ejemplo, las instrucciones que dio a dos de sus discípulos con relación al pollino que tomaría prestado, la ocasión que seleccionó para hacer su última entrada (la fiesta de la Pascua), su consentimiento para ser aclamado (cuando antes mandaba a callar a la gente), etc. Todo ello, nos hace pensar sobre la intencionalidad divina con respecto a cada ingrediente de aquella singular procesión. Les invito, pues, a fijarse en ellos y a aprender las lecciones que Dios tiene que darnos a cada uno de nosotros.
Pastor Rivera
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En la Primera Iglesia Presbiteriana en Bayamón
Sobre El Domingo De Ramos
“La celebración del Domingo de Ramos se remonta al menos hasta el siglo cuarto, cuando en Jerusalén se acostumbraba salir hasta el Monte de los Olivos y marchar desde allí hasta la ciudad, llevando ramas de palmera y cantando: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! Unos pocos siglos más tarde, una costumbre semejante se había extendido hacia el occidente, donde la procesión iba de una iglesia a otra.
Las palmas tienen especial significado, pues son señal de triunfo. En particular en el arte cristiano se acostumbra presentar a los mártires con una rama de palma, en señal del triunfo alcanzado, por encima de sus sufrimientos. Por ello, las palmas de este día son, a la vez, señal de regocijo por el triunfo venidero de Jesús y anuncio de que ese triunfo no vendrá sino a través de la cruz.”
*Juntamente Con Cristo, Justo L. González
Las palmas tienen especial significado, pues son señal de triunfo. En particular en el arte cristiano se acostumbra presentar a los mártires con una rama de palma, en señal del triunfo alcanzado, por encima de sus sufrimientos. Por ello, las palmas de este día son, a la vez, señal de regocijo por el triunfo venidero de Jesús y anuncio de que ese triunfo no vendrá sino a través de la cruz.”
*Juntamente Con Cristo, Justo L. González
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