¿A Quién Pertenecemos?

“Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.”
Epístola a los Romanos 14:8

Hace algunos años, don Guillermo Pérez, me contó que cierto hombre, tras su conversión, tuvo un sueño. En el mismo, Dios le sacó de su habitación y comenzó a platicar con él. Desde arriba le mostraba a la esposa de éste, a sus hijos, su residencia, su apartamento de playa y sus vehículos. En la medida en que le enseñaba cada uno de éstos, le decía: “Como Yo te compré con la sangre de mi Hijo Jesús, ahora me pertenece tu esposa, tus hijos, tu residencia, tu apartamento en la playa y, finalmente, tus vehículos.”

Cuando Dios fue a despedirse, en el sueño, el hombre le comentó: “Me parece que me he quedado sin nada. Me has quitado todo. Ya no tengo esposa, ni hijos, ni residencia, ni apartamento en la playa, ni tampoco tengo mis carros. ¿Qué voy a hacer ahora?” Entonces, Dios le dijo: “Voy a hacer un arreglo contigo. Te voy a prestar todo lo que, como tú dices, te quité. Ahora bien, ten mucho cuidado cómo tratas a tu esposa, a tus hijos y cómo atiendes tu residencia, tu apartamento en la playa y cómo manejas tus vehículos. Recuerda bien, que ya no te pertenecen.” El hombre, entonces comprendió la lección y dijo: “Ahora entiendo que nada me pertenece.”


La lección que este hombre aprendió, fue la misma lección que el apóstol Pablo quiso enseñarle a la iglesia en Roma. Mientras ellos debatían sobre preceptos religiosos y sobre la forma correcta de vivir, Pablo les aclara que ninguno debe vivir ni morir según sus propios criterios. Es el criterio de Dios el que debe regir cómo vivimos y aún cómo morimos. ¿Cómo y para quién vivimos? ¿Para Dios o para nosotros mismos? Es allí donde demostramos a quién pertenecemos.

Sobre la Renuncia a Nosotros Mismos

“Y si nosotros no somos nuestros, sino del Señor, bien claro se ve de qué debemos huir para no equivocarnos, y hacia dónde debemos enderezar todo cuanto hacemos. No somos nuestros; luego, ni nuestra razón, ni nuestra voluntad deben presidir nuestras resoluciones, ni nuestros actos. No somos nuestros; luego, no nos propongamos como fin buscar lo que le conviene a la carne. No somos nuestros; luego, olvidémonos en lo posible de nosotros mismos y de todas nuestras cosas.”*

*Institución de la Religión Cristiana Libro III- Cap. VII.1

Actitud Correcta

Una vez al presidente Lincoln le preguntaron qué iba a hacer en cuanto a los sureños rebeldes cuando finalmente los habían derrotado y ellos habían vuelto a la unión de los Estados Unidos de América. El hombre esperaba que Lincoln optaría por feroz venganza, pero   contestó: “Los trataré como si nunca se hubieran alejado”.
                                           William Barclay, The Gospel of Luke

Lecturas

domingo, 14 de septiembre     Judas 1:20-25
lunes, 15 de septiembre   Hechos 26:9-18
martes, 16 de septiembre      I Pedro 2:4-12
miércoles, 17 de septiembre     Isaías 45:18-25
jueves, 18 de septiembre     Hebreos 13:1-6
viernes, 19 de septiembre     Lucas 2:46-52
sábado, 20 de septiembre     I Timoteo 1:12-17