La Resolución Divina

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”

Epístola a los Filipenses 2:9-11
                                   

Técnicamente hablando, una resolución es un decreto o fallo de autoridad oficial. En el ámbito del derecho, se dice que: “por no ser susceptible de recurso, se considera definitiva”.

El formato que, de manera ordinaria, siguen las resoluciones, contempla dos partes fundamentales. La primera de ellas contiene una serie de señalamientos o afirmaciones conocidas como “por cuantos”. La segunda parte contiene lo que podríamos llamar: la resolución en sí misma. Ésta aparece precedida por un “por tanto”. Todo lo que esto quiere decir es que la resolución no se da en el vacío. Ésta se presenta en virtud de todo lo anteriormente expuesto. Ese por tanto contiene el decreto o acción determinante que la autoridad concernida ha expresado.


El segundo capítulo de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses constituye uno de los cánticos más sublimes que se hayan escrito con respecto a la persona, obra, humillación y exaltación de Cristo. Los versículos 5 al 11 constituyen, a nuestro modo de ver una resolución divina. Los primeros tres representan los por cuantos; los cuales son los siguientes: Por cuanto Cristo Jesús se encarnó, se humilló y se sometió en obediencia hasta la muerte en la cruz… Luego, en los últimos tres versículos aparece el por tanto; el cual es: Que, en virtud de esa encarnación, humillación y muerte, Dios le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre, de forma tal que todos reconozcan que Jesucristo es Dios mismo. Lo que esto quiere decir es que para Dios, Jesús no es sólo un gran Maestro o un modelo digno de imitar. Para Dios, Jesús es el único salvador, el único mediador, el único sacerdote y la única ofrenda aceptable ante Él. Ese es un fallo inapelable. Esa es la Resolución Divina.

¿Quienes Somos?

La celebración del Domingo de Ramos se remonta al menos hasta el siglo cuarto, cuando en Jerusalén se acostumbraba salir hasta el Monte de los Olivos y marchar desde allí hasta la ciudad, llevando ramas de palmera y cantando “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!” Unos pocos siglos más tarde, una costumbre semejante se extendía hacia el Occidente, donde la procesión iba de una iglesia a otra.


Las palmas tienen especial significado, pues son señal de triunfo. En particular, en el arte cristiano, se acostumbra presentar a los mártires con una palma, en señal del triunfo que han alcanzado más allá de los sufrimientos. Por ello, las palmas de este día son, a la vez, señal de regocijo por el triunfo venidero de Cristo y anuncio de que ese triunfo no vendrá sino a través de la cruz. Pero también  nos recuerdan que, en nuestra propia experiencia, el triunfo no está condicionado a las circunstancias que nos rodean, sino a la victoria conseguida por Jesús a través del triunfo de la cruz.

Según Nuestra Necesidad

Si nuestra mayor necesidad hubiera sido información,
Dios nos hubiera enviado un educador.
Si nuestra mayor necesidad hubiera sido tecnología,
Dios nos hubiera enviado un científico.
Si nuestra mayor necesidad hubiera sido dinero,
Dios nos hubiera enviado un economista.
Si nuestra necesidad mayor hubiera sido placer,
Dios nos hubiera enviado un comediante.
Pero nuestra mayor necesidad fue el perdón,
¡Así que Dios nos envió un Salvador!

-       Charles R. Swindoll, The Grace Awakening




Lecturas

domingo, 13 de abril     Hebreos 10:19-25
lunes, 14 de abril     Mateo 11:1-6
martes, 15 de abril     Marcos 12:-17, 41-44
miércoles, 16 de abril     Génesis 50:15-21
jueves, 17 de abril     Santiago 1:2-18
viernes, 18 de abril     Salmo 103:1-12
sábado, 19 de abril     Juan 17:6-19