lunes 1 de marzo de 2010

Listos Para Vivir Sin Temor

“El Señor está conmigo; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.”
Libro de los Salmos 118:6

Lectura bíblica: Lucas 13:31-35
Escucha el sermón

¿Sabía usted que en las Sagradas Escrituras, la expresión: “No temáis” o “No temas”, y sus derivados, aparecen más de 350 veces? Me parece que esto representa mucho. Particularmente para una sociedad como la nuestra, dominada por la ansiedad y por el temor, esta cantidad asombrosa de veces debería llamar nuestra atención. Por otra parte, la gran cantidad de veces en que se exhorta al pueblo de Dios a no temer, demuestra que el temor no parece ser un distintivo único y exclusivo de la presente generación. Tal parece que el temor es un denominador común en todos los seres humanos y en todos los tiempos. Sin embargo, a la luz de esta gran cantidad de exhortaciones, el temor no debería constituir el sello que distinga nuestro proceder. Ahora bien, la pregunta que deberíamos hacernos es, ¿cómo podemos estar listos vivir sin temor?

Aparte de las muchas promesas que se refieren al cuidado divino contenidas en las Sagradas Escrituras, existe un principio rector para todos los cristianos. Veamos. El texto de Lucas 13:31-35 nos presenta a Jesús respondiendo a la advertencia lanzada por algunos fariseos con respecto al peligro que podía representar para Jesús la persona de Herodes. Éste, según los fariseos, tenía intenciones de matar a Jesús. La manera en que nuestro Señor reacciona debe ayudarnos a estar listos para enfrentar nuestros propios temores. En su respuesta, Jesús demuestra que Él sabe lo que tiene que hacer, que va a seguir haciéndolo, y que nadie lo va a detener. En otras palabras, es su obediencia a la misión que le ha sido encomendada por el Padre, y no las amenazas de Herodes, lo que controla las acciones de Jesús. Es decir, las circunstancias no determinaban su curso de acción. Por otro lado, nuestro curso de acción tiene que estar determinado por la voluntad y los planes de Dios. Cuando esto está claro para nosotros, no hay por qué temer a nada. Nuestro destino final está reservado, y nuestra vida presente está guardada por las promesas de Dios. Entonces, ¿por qué temer?

Pastor Rivera

Oportunidades de la Semana

lunes, 1ro de marzo
Mes de la Cosecha
8:00 p.m. Comités Junta de Diáconos (CA)

martes, 2 de marzo
7:00 p.m. Grupo de Estudio de Cuaresma I (CA)
8:00 p.m. Servicio de Oración - Pro-Templo

miércoles, 3 de marzo
12:00 p.m. 2do Asopao de Cuaresma (SUM)
1:00 p.m. Grupo de Estudio de Cuaresma II (Salón del Coro)
7:00 p.m. Getsemaní (SUM)
8:00 p.m. Ensayo del Coro (Salón del Coro)

jueves, 4 de marzo
10:30 a.m. Hospital Pediátrico
12:30 p.m. Servicio Ecuménico San Pablo (Capilla)
6:30 p.m. Evangelismo Eficaz (SUM y CA)
8:00 p.m. Compañeros en Oración (SUM)
8:00 p.m. Hombres y Mujeres Presbiterianas (Anexo #1)

viernes, 5 de marzo
7:30 p.m. Ensayo del Coro de Niños (Salón del Coro)

sábado, 6 de marzo
7:30 a.m. Academia de Música

domingo, 7 de marzo
9:00 a.m. Taller de Educación Cristiana (SUM)
9:30 a.m. Hora del Café (Anexo #1)
10:30 a.m. Servicio de Adoración y Comunión
10:45 a.m. Presbihora (Centro de la Niñez)
6:40 p.m. Mini-Concierto
7:00 p.m. Servicio de Adoración y Comunión

Segundo Domingo de Cuaresma

En algunas iglesias el Segundo Domingo de Cuaresma se celebra la Transfiguración de nuestro Señor. Sin embargo, en el leccionario que seguimos en nuestra Tradición, la Transfiguración se celebra antes de la Cuaresma.

Por otra parte, entre nuestras lecturas, notarán que se incluye una porción del Génesis que trata sobre la promesa hecha a Abraham. Lo que se intenta hacer con esa selección es colocar toda la estación de Cuaresma y Semana Santa dentro del contexto de las promesas de Dios, como también la existencia de un pueblo como resultado de esas promesas. De hecho, el nombre tradicional de este domingo es “Reminiscere” o “Acuérdate”, pues el culto comenzaba con las palabras del Salmo 25:6: “Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias, que son perpetuas. De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes”.

lunes 22 de febrero de 2010

El Lado Bueno De La Tentación

“Y Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó del Jordán, y era impulsado por el Espíritu al desierto.”
Evangelio según San Lucas 4:1

Lectura bíblica: Lucas 4:1-13
Escucha el sermón

¿Podrá, acaso, la tentación tener algún lado bueno? ¿No se supone que la tentación es una invitación a pecar, es decir, a desobedecer a Dios? ¿Cómo puede, entonces, la tentación tener algún grado de bondad? Veamos.
Se dice que los diseñadores y constructores de aviones prueban estas naves en túneles de viento. Estos aviones son construidos de distintos tamaños y formas. Las severas pruebas a las que son sometidos señalan las partes débiles que deben ser mejoradas; como también permiten ver sus fortalezas, buen diseño y construcción.
En el contexto de las Sagradas Escrituras el verbo que utiliza el escritor del tercer Evangelio para referirse al período de tentación al que el Hijo de Dios fue sometido, tras su bautismo, es peirazo. Este verbo significa “poner a prueba”. Por lo tanto, las tentaciones a las que Jesús estuvo expuesto sirvieron al propósito de poner a prueba su capacidad para someterse a los rigores de la misión que se le había encomendado. Además, el texto mismo nos deja saber que fue el Espíritu Santo quien le llevó al desierto, con el fin de que fuera sometido a la dura prueba de la tentación. Claro está, ese mismo Espíritu le había llenado con su presencia y lo capacitó para soportarla y salir airoso. Algo que también revela el texto es que Jesús encontró en la Palabra una respuesta adecuada ante cada tentación.
Entonces, de este relato podemos deducir que las tentaciones a las que los hijos de Dios somos sometidos están contempladas dentro de un perfecto plan divino. Ello no quiere decir que Dios tiente a nadie. Pero sí quiere decir que Él ha provisto los recursos necesarios para que podamos descubrir nuestros puntos débiles, de modo que podamos atacarlos y fortalecernos. Y también nos ha dado su Espíritu y su Palabra para que podamos salir airosos.

Pastor Rivera